El pasado fin de semana, la Sociedad Deportiva Teucro, el equipo con más historia en su máxima categoría nacional de la ciudad, descendía a la división de honor B del balonmano español. Después de una mediocre temporada donde los problemas económicos han sido claves el Teucro se jugaba su plaza en la liga Asobal ante el subcampeón de la liga, el histórico Barcelona. La diferencia de presupuesto y sobretodo de calidad entre los jugadores de ambos equipos hacían que el Teucro firmara su sentencia en el plano deportivo.
Como decíamos, la temporada del equipo azul ha estado marcada por los constantes impagos económicos, impagos que, en primer lugar, han hecho que la plantilla sea de las más cortas de la historia, completada con jóvenes promesas gallegas; y, en segundo lugar, que en varios partidos frente a equipos claves en la clasificación se perdiesen puntos que a la postre han sido vitales. De esta forma, el Teucro llegó al penúltimo partido con unos jugadores sin cobrar ninguna de sus seis últimas mensualidades, digo bien, seis, más de la mitad del sueldo de los deportistas. Incluso en la prensa pontevedresa se han escrito artículos, quizás un poco magnificados, donde se decía que varios jugadores han tenido que subsistir en estos últimos días gracias a la caridad de un anónimo aficionado azul.
Cuando todo parecía perdido y la viabilidad de un club histórico en la ciudad y en el balonmano gallego y español parecía prácticamente nula, sin presidente electo y con una junta gestora de socios al mando, el pasado lunes se celebraba una asamblea extraordinaria de socios donde se esperaba que se diese a conocer la noticia esperada de la no viabilidad del club y su más que posible desaparecimiento.
Sin embargo, a veces los milagros existen. Cuando nadie lo esperaba los miembros de la junta gestora anunciaban que el conocido empresario pontevedrés afincado en Barcelona, Ricardo Tilve, se iba a hacer cargo del club, salvando parte de la deuda del club y dándole esperanzas de sobrevivir a estos tiempos de crisis institucional y deportiva en el club. Tilve además se comprometía a pagar inmediatamente tres de las seis mensualidades adeudadas a la plantilla y a los trabajadores del club, lo que suponía un pago de unos 300.000 euros, hecho efectivo durante la pasada semana.
De esta forma, la deuda, que era de unos 1.300.000 euros, se reduce a más o menos un millón de euros, la cual incluso puede reducirse sensiblemente si las gestiones con hacienda llegan a buen puerto para así poder recibir todas las subvenciones del club, embargadas por impagos a hacienda.
En la junta extraordinaria también se acordó que en las próximas semanas se convocarán de nuevo elecciones, a las que se presentará el propio Ricardo Tilve, apoyado por alguna otra persona que llevaría directamente las gestiones del día a día del club.
Con esta sorpresa tan agradable el teucro salva su primer “match ball”. Así, se asegura competir en la segunda división del balonmano español. Sin embargo, habrá que esperar a los movimientos de los equipos que han conseguido deportivamente su permanencia, pero que económicamente puede que no sean capaces de competir en Asobal, así que todavía hay esperanzas, aunque tampoco muchas.
Por lo menos hay que congratularse de que el equipo continuará como tal y no tendrá que disolverse. Esperemos que esto nunca le ocurra a ningún equipo en la ciudad.
Se dice...