Las elecciones europeas celebradas ayer, más allá de los resultados, han servido como prueba de un nuevo sistema de voto electrónico. Pontevedra, junto con Lérida y Salamanca, han sido las ciudades elegidas para probar este nuevo sistema.
El sistema electrónico de voto consistía en la posibilidad de votar utilizando un ordenador instalado en cada una de las mesas electorales, siempre y cuando el votante estuviera en posesión del nuevo dni electrónico. Con este nuevo sistema, además de eliminar gran parte de las papeletas erróneas, el tiempo de escrutinio se reduce significativamente. El sistema además, no facilita en mayor medida la confidencialidad del voto por actuar con un programa que encripta mediante códigos cada voto. Por otra parte, además el sistema si se acaba instaurando en todo el país, permitirá ahorrar alrededor de 22.000 árboles que se destinan a fabricar los 1.200 millones de papeletas que por ley se imprimen para cada elección.
Ya en clave meramente política y más concretamente en política local, en la ciudad de Pontevedra se alzó como ganador de las elecciones el Partido Popular con13.603 votos, un 44′27% de los votos capitalinos. Por otra parte, el Partido Socialista obtuvo 12.111 votos, un 37′67% de los sufragios y el Bloque Nacionalista Gallego sumó solo 3,144 votos, quedándose con un porcentaje del 10′23%. La participación siguió la tendencia nacional y europea, quedándose en el 47′66% de los ciudadanos. Además, en la comarca, salvo en Cotobade, donde se alzó con la victoria el PSOE, resultó ganador el PP.
Observando estos resultados se puede afirmar que han seguido con la tendencia de las pasadas elecciones a la Xunta, destacando la victoria popular, el mantenimiento de los socialistas y el desplome increíble del Bng, partido que gobierna en la ciudad y que desde recientemente está liderado por un ex-concejal pontevedrés.
Aunque los resultados de unas elecciones nunca son estrapolables a otras, por lo menos dan qué pensar, por lo que son ahora los responsables políticos los que tienen que sacar conclusiones.


Quizás el primero que se vio afectado fue el socialista Antón Louro, el diputado por la provincia de Pontevedra se vio obligado a dejar sus puestos de concejal en el concello de Pontevedra y de diputado en el parlamento nacional para entrar en el puesto de Delegado del Gobierno en Galicia, substituyendo a Manuel Ameijeiras en el cargo, quien pasará a trabajar en un puesto en el ministerio de Fomento. Sus substitutos serán en el parlamento, Luís Gómez Piña, concejal socialista en el concello de A Cañiza; y Ángeles Hermida o Julio Castela, con más posibilidades para este último, para su puesto en el concello pontevedrés. De esta forma, Louro se convierte en el máximo responsable del gobierno central en Galicia. Un gran paso en su carrera política y, esperemos, una decisión que ayude en la medida de lo posible a la ciudad de Pontevedra.
Por otra parte, los cambios políticos dentro del bloque nacionalista gallego señalaban con muchas posibilidades de convertirse en el nuevo portavoz nacional para del partido al concejal Guillerme Vázquez. Tras la derrota electoral, los cambios políticos dentro del BNG esperarán a un congreso nacional donde el concejal pontevedrés se ha postulado como candidato. Entre sus posibles competidores están el portavoz nacionalista en el parlamento gallego, Carlos Aymerich y el gran mito del BNG, Xosé Manuel Beiras. El próximo 10 de mayo se decidirá en el congreso nacionalista.
Por último, con su victoria, Núñez Feijóo ha tenido que nombrar sus conselleiros, han sido 10, además de los innumerables altos cargos que ocuparan sus puestos a lo largo de los próximos meses. En cuanto a las consellerías, ha sido un pontevedrés el afortunado con la consellería de presidencia, Alfonso Rueda. Rueda, quien llegó a sonar como candidato a la alcaldía municipal para las pasadas elecciones, ha sido la mano derecha del ahora presidente de la xunta, y ahora se ve recompensado con esta consellería.


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