El Pontevedra Club de Fútbol finalizaba en la tarde de ayer una temporada que será recordada por gran cantidad de sucesos en el seno del club, aunque lamentablemente la mayor parte de estos hechos memorables han sido en el ámbito extradeportivo.
El equipo granate comenzaba la temporada con las mismas aspiraciones del siempre, el ascenso entre ceja y ceja. Cosa bastante alejada de la realidad, como se demostraría a la postre. Como decíamos, los granates comenzaban con ilusión, una plantilla con nombres destacables incluso con experiencia en categorías superiores. Los Moré, Turiel, Charles o Yuri estaban llamados a liderar el equipo.
Sin embargo la cosa comenzaba mal. En pretemporada el equipo se quedaba sin cerebro, el joven mediocentro de Portonovo
Fran Rico, quien había llevado las riendas del equipo en las últimas 2 temporadas, dejaba el equipo para fichar por el equipo filial del Real Madrid. A cambio, al equipo llegaban 2 argentinos, uno incluso con experiencia en las categorías inferiores de la selección albiceleste. Pero nada. Con un entrenador, el pontevedrés Rafa Sáez, engañado y cuestionado desde muy pronto, el equipo encadenaba una racha negativa que le llevaba a conseguir 7 puntos en 10 partidos. Así, tras la jornada 23, el entrenador, Rafa Sáez, era despedido.
Sin embargo, en el mes de octubre, el rumbo institucional del Pontevedra comenzaba a cambiar. Sin venir a cuento, el máximo accionista del Pontevedra y presidente del consejo de administración, Nino Mirón, decidía dejar de ser la cara pública del club y ceder la batuta a un nuevo vicepresidente ejecutivo, Julio Vázquez Teruelo. Raro al menos.
Volviendo al tema deportivo, tras la marcha de Sáez, el máximo mandatario granate realizaba una apuesta personal para el banquillo de Pasarón, José Aurelio Gay, el técnico que años antes había conseguido el ascenso con el equipo a la segunda división. Una apuesta sobre seguro, el historial del técnico en la ciudad aplacaba los ánimos a los aficionados más críticos con la gestión del club, de forma que se dejaron de escuchar pitos en Pasarón. Además, el equipo encadenaba 6 victorias consecutivas que lo alzaban a la parte noble de la clasificación, con posibilidades de clasificarse para la fase de ascenso.
Así llegaron las últimas 7 jornadas de liga. Un único punto conseguido y dos sonoros ridículos ante los exigentes aficionados granates. Con esto, el conjunto pontevedrés finalizaba la competición en el puesto décimosegundo. Tras 6 años consecutivos entre los 4 primeros clasificados, además de un año en la segunda división, el Pontevedra vuelve a la mediocridad de la tabla, al lado de equipos como el Ciudad de Santiago o el Athletic de Bilbao B. Lamentable.
Sin embargo, el futuro no parece mucho mejor. Han sido varios los ex-jugadores granates que han denunciado al club por impago de su salario, y es Vox Populi en la ciudad que las cuentas del equipo están prácticamente en números rojos. Hace unos días se ha tenido que recurrir a la aceptación de una ampliación de capital que permita al club continuar con vida.
Si nada ni nadie lo remedia, el Pontevedra afrontará la próxima campaña como una de las más duras de su historia. Su masa social cada vez está más debilitada, y el proyecto deportivo ya ha fracasado varios años consecutivos, por lo que la ilusión también se acaba. Mucho tendrán que trabajar los responsables del equipo si quieren volver a loas grandes momentos del Pontevedra Club de Fútbol, que no hace tantos años se vivieron en la ciudad. Eso sí, con sentidiño, cosa que últimamente falta en demasiados sitios.
Se dice...