Desgraciada noticia la que se ha producido esta madrugada en el asilo de ancianos de Pontevedra. Ha muerto Manuel Outeda, o como se le conoce, el grandísimo John Balan.
Sin duda el personaje más conocido de la parroquia marinense de Seixo fallecía a sus 73 años en el asilo donde llevaba viviendo varios años.

Balan fue uno de los humoristas más importantes de Galicia y sin duda uno de los personajes más conocidos en Pontevedra y sus alrededores durante muchos años.
Balan siempre fue famoso por los ruidos que era capaz de producir con su boca y sus parodias de gran número de películas, todas ellas americanas, que hacían las delicias de su público. Llegó a trabajar en varios programas televisivos, siendo uno de los más conocidos aquel que hizo en la Televisión de Galicia con su amigo el vampiro Vladimir. Pero no se limitó a la televisión regional. Balan, o el hombre orquesta, como también lo llamaban, llegó a actuar en programas de difusión nacional como aquellos que el mítico José María Iñigo presentaba.
Pero a Balan le gustaba más sus actuaciones improvisadas en su trolebús de Marín a Pontevedra. Me cuenta mi abuelo que coincidía mucho con él en el trolebús y que los viajes con él se hacían cortísimos. Balan se iba a la parte de atrás del trole y allí comenzaba a improvisar su show haciendo que absolutamente todos estuvieran pendientes de sus palabras.
Balan también presumía de saber hablar un perfecto inglés, pero eso sí, sin entender nada de lo que decía. Y es que Balan aprendió a hablar su inglés estando en Madrid y relacionándose con soldados de la base de Torrejón. Su sueño siempre fue ir pisar Estados Unidos, cosa que consiguió llegando a rodar varias escenas delante del capitolio, mientras bromeaba con sus supuestas citas con el presidente Ronald Reagan.
Balan fue afortunado ya que fue de esos pocos que consiguen que en vida sean homenajeados, mala costumbre la española de casi casi solo homenajear a los finados. Su último reconocimiento en público fue por el concello de Pontevedra en el 2007 hace casi un año, reconociéndolo sus 40 años de trabajo. Pero este no fue el único reconocimiento. En su Seixo natal Balan tiene una calle con su nombre, exactamente la calle que pasa por delante de la casa donde Balan vio la luz por primera vez.
Será enterrado mañana jueves en el cementerio de Seixo.
Sin duda un gran hombre y una grandísima pérdida. Descanse en paz, Balan.
Se dice...