El temporal que está azotando a la ciudad en los últimos días ha dejado consecuencias gráficas en Pontevedra. Fueron varios los árboles que durante el día de ayer se vinieron abajo a causa de los fuertes vientos y de la lluvia y el granizo.
El mal tiempo hizo que los responsables de la policía, bomberos y protección civil llegaran a activar el nivel de alerta naranja en la ciudad. Este nivel de alerta hizo que se tuvieran que coordinar perfectamente todos los agentes implicados.
Sin embargo, lo más curioso de todo el día ocurrió pasadas las 2 de la mañana de ayer, viernes. En torno a esa hora, fueron varias las planchas de plástico de la cubierta del nuevo fondo norte del estadio de Pasarón las que se vinieron abajo. Ver para creer. Se trataba de unas planchas de plástico de unos 15 metros de longitud, que literalmente fueron arrancadas por el viento. Gracias a Dios no causaron daño alguno. En cambio lo que si que causó pequeños daños materiales fue un bote de pintura procedente también de las obras, que cayó de una grada produciendo daños en varios vehículos estacionados en los alrededores. También se produjeron otros pequeños desprendimientos pero únicamente afectaron al césped del estadio.
Ahora bien, pongámonos en situación. El fondo norte del estadio de Pasarón fue abierto el pasado mes de junio. Si seis meses después ya se ha producido el primer desprendimiento… mal vamos. A las antiguas gradas no se les caía nada, bueno, casi nada, aunque no lo pareciese. Sigue la tomadura de pelo de la empresa constructora del estadio, la cual no hace más que realizar las cosas mal, tarde y a rastro. No me acabo de explicar como se pueden llegar a hacer las cosas tan rematadamente mal.
Se dice...