Ayer era el primer día que se cerraba la calle Reina Victoria debido a la reforma que se está realizando en la calle. Como era de esperar, no me lo invento, sino que es según la policía, los alrededores y los itinerarios alternativos propuestos por la policía se colapsaron en las horas puntas, lo que provocó un atasco de considerables proporciones en la zona. Calles como Augusto García Sánchez, Rosalía de Castro, General Rubín o la misma Plaza de Galicia eran una gran hilera de automóviles sin que estos pudieran apenas avanzar.
Según la policía se confiaba en que hoy el caos no fuera el mismo, y para ello optaron por la “revancha” a los conductores. Durante el día de hoy a todo automóvil que por la zona cometía alguna infracción le caía una multa de 100 euros. En total parece ser que solamente durante el turno de mañana ya fueron unas 30 multas las repartidas a golpe de autoridad. Los conductores afectados se quejaron muy amargamente por la actitud de los agentes.
Incluso, las malas lenguas dicen que con todas las multas que se han puesto, si se sigue este ritmo, serán los propios conductores los que sufraguen la reforma de la Avenida de Reina Victoria. Veremos que sucede en los próximos días.
en fin, as obras son un incomodo moi grande, pero tamén hai conductores que pasan de todo, digoo por propia experiencia, porque onte vin a varios conductores que se saltaban os sinais e incluso os movian baixando a ventanilla e dándolles un golpe para un lado, hai que ser civilizados, xa sei que fode ter que dar unha volta grande, pero é para todos, non para que algún se faga o listo, ogallá todo remate ben e o esforzo pague a pena
un saúdo.
Por non falar dos que tuercen na Rúa Peregrina con Sagasta por riba da beirarúa, coches da Nacional incluídos…
Es un despropósito como planifican las obras. ¿por qué no han esperado a que se abra Pardo Bazán para cerrar Reina Victoria? la empresa ha dicho que la abre este lunes, si la obra lleva un año no cuesta nada esperar unos días, es de locos.
Bueno, ya podemos esperar 3 meses, mínimo, a que se acaben las obras, tal como ocurre en otros lugares de Pontevedra…